DATOS TÉCNICOS DEL SELLO
Número EDIFIL: 5700
Temática: Pintura española
Fecha de
puesta en circulación: 18 de octubre de 2023
Procedimiento
de impresión: Offset
Papel: Estucado,
engomado, fosforescente
Formato del sello:
45,17 x 28,97 mm (horizontal)
Dentado: 13 ¼
(horizontal) y 13 ¾ (vertical)
Formato de
la hoja bloque: 79,8 X 105,6 mm (vertical)
Valor
postal: 4,60 €
Tirada: 90.000
hojas bloque
Fotografía:
Patrimonio Nacional
Cuadro: La
Sagrada Familia con San Joaquín y Santa Ana
INFORMACIÓN SOBRE EL MOTIVO DEL SELLO
Juan Fernández de Navarrete nació
en Logroño hacia 1538 y murió el 28 de marzo de 1579 a los 51 años.
Quedó sordo a los tres años, por lo cual también se le conoce como el mudo. Sin
poder hablar ni oír y sin haber recibido una educación formal, comenzó a
comunicares con su familia dibujando objetos con un trozo de carboncillo sobre
papel. Su familia era adinerada y le enviaron al Monasterio de La Estrella en
La Rioja para recibir educación. Uno de los frailes que le enseñaron fue su maestro
de arte, fray Vicente de Santo Domingo. Tras dejar el monasterio, viajó a
Italia para estudiar a grandes artistas como Tiziano, Sebastiano del Piombo,
Tintoretto y otros. Navarrete era conocido como el manierista español.
En 1568, el rey Felipe II nombró a Navarrete pintor de cámara y
realizó varios cuadros religiosos En el Real Monasterio de San Lorenzo del
Escorial en Madrid. La Sagrada Familia con San Joaquín y Santa Ana (1575) es
una de sus obras más relevantes. En la parte inferior del cuadro se puede
distinguir un gato, un perro y una perdiz (el gato blanco y negro representaba
al rey y el perro blanco a su secretario, mientras que la perdiz representaba a
Navarrete alejándose de la discusión entre el gato y el perro). En el centro,
muestra a la Virgen María mirando al niño Jesús mientras José le contempla con
admiración por encima del hombro de María. Al mismo tiempo, los padres de
María, San Joaquín (detrás de María) y Santa Ana (al lado de María) también
observan a María junto con el niño Jesús.
La vestimenta de los personajes y el cortinaje del dosel están doblados y arrugados en diferentes tonos de color. En la parte izquierda del cuadro aparece una pequeña ventana por la que entra la luz iluminando toda la habitación. Detrás de Santa Ana se perfila una figura oscura, aunque es muy difícil de detectar. Todo el cuadro está lleno de colores ricos y brillantes que se complementan entre sí. Cuando el rey contempló este cuadro, hizo prometer a Navarrete que nunca más volvería a añadir animales en ninguno de sus cuadros.
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